4 de septiembre de 2011

Adolescence Rin x Len, Parte 1

Esta es la primera parte del fanfic :3

No ando muy inspirada a esta hora de la mañana para escribir algo pero espero que les guste...

Tachó el último verso que había escrito y se recostó en la silla. Volvió a leer lo último que tenía, dejó caer el cuaderno sobre el escritorio y miró la hora en el reloj de la computadora por esima vez en esos 5 minutos. Subió el volumen y se acomodó los auriculares tarareando la melodía, buscándole las palabras exactas. Tenía la idea en su cabeza, sólo debía concentrarse, su mirada se desvió al reloj otra vez. Se pellizcó el puente de la nariz y volvió a tomar el cuaderno, golpeteó con el lápiz siguiendo el ritmo.

-Tus ojos, llenos de lágrimas me dicen que me equivoco –asintió escribiendo-, pero tú no me das ninguna explicación- sonrió.

Se recostó y miró el reloj, se iba a volver loco. Volvió a subir el volumen.

-La luz se apaga… No –mordió el lápiz-. Apagan las luces… tampoco.

El reloj decía que sólo había pasado un minuto. Tiró el lápiz sobre el escritorio. Si subía más el volumen iba a estallarle el cerebro… Podía probar… La puerta de su cuarto se abrió, lo suficientemente ruidosa para que él lo escuchara sobre la música de sus auriculares. Suspiró pero no se dio vuelta. Dos brazos aparecieron de la nada y lo abrazaron.

-¡Ya llegué, Len! –su hermana se colgó de su cuello haciéndole caer los auriculares.

-Me doy cuenta –sonrió y le despeinó el cabello- ¿Todavía no dejaste tu bolso ni tu abrigo? ¿Qué estás esperando para hacerlo?

Él la siguió con la vista mientras ella se sentaba en su cama y se cruzaba de brazos. Él levantó una ceja.

-Apenas llego y ya me estás regañando –infló los cachetes haciendo reír a su hermano. Ella le lanzó un almohadón.

-Auch –se quejó devolviéndoselo con una sonrisa-. Llegas tarde, de nuevo.

Se volvió a colocar los auriculares de un solo lado, de modo que la oreja de la izquierda estuviera libre para escuchar a su hermana.

-¡Vamos, Len! ¿Cuánto me retrasé esta vez? –Se recostó en la cama jugando con la punta de un almohadón. Él miró el reloj.

-Exactamente 37 minutos.

-¿Qué esperas, Len? ¿Cómo quieres que le dé importancia a la hora cuando… -La voz se le apagó cuando se dio cuenta lo que estaba por decir.

Len giró la silla y la miró con una ceja levantada y cruzado de brazos.

-¿Cuándo…? –repitió- Vamos, Rin, ¿Por qué no me cuentas qué hiciste hoy con Kaito? –su mirada era severa. Ella se tapó el rostro con el almohadón- ¿A dónde te llevó hoy?

-Fuimos al Mc, Len, luego a pasear al parque, nada más ¿Sí? ¿Qué más quieres que te cuente?

-¡Por favor, Rin! ¡Es mayor que tú!

-¿Y eso qué tiene que ver? ¡Sólo caminamos por el parque! –él seguía levantando una ceja- ¡No esperarás que te cuente todo lo que haga con él!

-¿Por qué no? –suspiró y volvió a girar la silla y a tomar el lápiz.

Ella frunció el entrecejo y se cruzó de brazos sentándose en la cama.

-Vamos, Len, tú nunca me contabas nada cuando salías con Miku.

-La conocías, Rin, es amiga tuya. Estoy seguro que ella te contaba todo. No hacía falta que yo te dijera algo –estaba escribiendo. Ella resopló y él giró la cabeza. -¿Qué?

-¡Sigues sin contarme nada!

-¿Qué quieres que te cuente? –dijo sorprendido pero algo ofendido aún.

-No lo sé –dijo molesta- ¿Qué piensas de Luka-Sempai? –su tono era amenazante- El otro día dijiste que estabas interesado en ella.

Él suspiró y volvió a tomar el lápiz.

-Nada, Rin, es un poco…

-¿Alta? –su hermana rió.

Él resopló.

-Quizás –esbozó una media sonrisa-. Pero además ¿Te diste cuenta cómo la mira Gakupo? No creo que me deje acercarme demasiado…

Rin se levantó de la cama molesta, se acercó a su hermano y examinó su rostro con los brazos cruzados.

-¿Qué sucede, Rin?

-¡¿Por qué sigues ocultándomelo?! ¿No confías en mí?

-¿De qué estás hablando, Rin? –se sorprendió.

Ella lo desafió con la mirada mientras él seguía atónito. Rin tomó el celular de su hermano antes de que él se diera cuenta de su intención. Se levantó de la silla de un salto y su hermana se subió a la cama levantando el móvil con una mano y con la otra detenía a Len.

-¡Rin! ¡Devuélveme eso! ¡Ya, Rin no estoy jugando!

Ella se aclaró la garganta y puso una voz acaramelada y falsa.

-Mensaje de Gumi: “¿Qué estás haciendo? Yo lo único que hago es pensar en tí y en lo que pasó hoy.”

-¡Rin, devuélveme eso!

-Mensaje de Gumi: “¡Sigo sin creerlo!”. Mensaje de Gumi: “¿Cómo estás hoy? Te veo donde siempre, no puedo esperar más para volver a verte”. Mensaje de Gumi: “Gracias, te amo”.

Len tironeó del brazo de su hermana, ambos cayeron sobre la cama y él le quitó el teléfono.

-No debes leer los mensajes de otros –estaba realmente enojado, se guardó el celular en el bolsillo del pantalón. Quiso levantarse pero su hermana lo retuvo.

-Vamos, Len, no te enojes conmigo, por favor –Lo miró a los ojos suplicante-, pero no puedo creer que me lo hayas ocultado por tanto tiempo –frunció las cejas.

-Rin… No me pongas esa cara –suspiró mirándola a los ojos también-. No te dije nada porque no tiene importancia…

-¡No tiene importancia! –repitió sorprendida- ¿Qué demonios dices? Hace un mes que te llegan mensajes de ese estilo! –él levantó una ceja y ella frunció los labios-. ¡Me daba curiosidad!

-¿Y qué pasa si yo me pongo a leer todos tus mensajes? ¿Eh? ¿Qué pasaría entonces?

-¡Lo haces! ¡Te vi hacerlo!

-¡Mentira! –resopló- Sólo lo hice una vez ¡Habías dejado tu celular en mi escritorio!

-¡Lo hice a propósito para ver qué hacías!

-¡Hey! –dijo ofendido-¡Tramposa!

Ella sonrió y lo golpeó en el hombro.

-No es el punto –volvió a fruncir el entrecejo mientras él se frotaba el hombro- ¿Por qué dices que no tiene importancia? Gumi parece muy emocionada, en los pasillos la veo bastante más alegre que de costumbre… -Él se dejó caer en la cama y se tapó los ojos con el dorso de la mano suspirando- ¿Qué es lo que va mal con ella?

-Desde que empezaron las clases ella estuvo insistiéndome de forma indirecta para que saliera con ella. El mes pasado me lo pidió formalmente… No pude decirle que no…

-¿Por qué no? –ella estaba recostada a su lado mirándolo a los ojos.

-No lo sé, Rin, ella es muy entusiasta y muy… alegre. Le había costado mucho decírmelo y no quería hacerla sentir mal…

-Debiste decirle que no, Len bobo –le pellizcó la mejilla.

-Ya lo sé, Rin, pero era muy difícil. Intenté encariñarme con ella, pero no funcionó. Ella es demasiado entusiasta- enfatizó la palabra y suspiró.

-¿Qué vas a…? – entrecerró los ojos- Espera, ¿Estuviste todo un mes tratando de interesarte en ella? ¿Qué pasó entre ustedes?

-No entiendo a qué te refieres, Rin, pregúntame algo más claro…

-¿Lo hiciste con ella o no? –Se inclinó sobre él con la mirada severa.

-¿Qué? –tartamudeó sorprendido- ¿Por qué quieres saber eso?

-Respóndeme.

-Ya no importa, Rin, terminé con ella esta mañana.

-¡Idiota! –lo golpeó en el pecho una y otra vez- ¡Lo hiciste con ella y no te importaba lo más mínimo!

-Wow –Len detuvo a su hermana recostándose sobre ella- Deja de hacer eso. No te metas en esos temas, Rin, es… Complicado…

-Ella seguro era virgen y tú no ¡Aprovechador! –le dijo ofendida. Len levantó una ceja.

-Créeme no lo era. Además ¿Por qué te importa tanto? No es como si pudiera negarme cuando… Bueno, no importa…

-¡Dime, dime!

-¡Por supuesto que no! –viendo que el peligro había pasado se dejó caer al costado de su hermana- ¿Por qué te interesa tanto, Rin?

-Por nada, curiosidad –se sonrojó y apartó su rostro. Él se sentó en la cama sonriendo.

-¿Qué hay de ti? –dijo buscando su mirada

-¿Qué hay con qué? –giró de modo que Len no pudiera ver su rostro.

-¡Ya sabes, Rin! ¿Eres virgen o no?

-¡Idiota! –golpeó su hombro y se sentó en la cama dándole la espalda- ¡No debes preguntar eso!

-Eso significa que no lo eres –dijo con voz amarga y volviéndose a acostar-, era de esperarse…

-¡Idiota! –repitió todavía más ruborizada- ¡Cállate! – lo golpeó en el pecho.

-¡Auch! –sonrió- Eso significa que lo eres –Su sonrisa se expandió.

-¡Esta bien! ¡Sí, lo soy! ¿Feliz ahora? –se cruzó de brazos e infló los cachetes- Eres insoportable.

-No sé qué te molesta de serlo, Rin –dijo despeinándola-. Yo lo veo como algo positivo –le sonrió y acarició su mejilla.

-No sé –suspiró desviando la vista a la colcha-. Tú ya…

-Un momento –frunció el entrecejo y con una mano hizo que su hermana lo mirase a los ojos-. Esto no se trata de lo que yo haya hecho, Rin, por favor –dijo un poco indignado- ¡No estamos jugando una carrera ni nada de eso! Tienes que ir a tu ritmo, no te compares conmigo, yo cometo miles de errores, Rin… De hecho me alegro de que sea así…

-Pero es injusto, Len ¡Tú has hecho cosas que yo no! –desvió la vista para no ver la mirada preocupada de su hermano -. “Haremos todo al mismo tiempo y juntos” ¿Lo recuerdas?

Len lo recordaba a la perfección, era su promesa cundo eran pequeños para no pelear. Había surgido un día que sólo quedaba una porción de torta y habían decidido comerla al mismo tiempo juntos.

-Fue hace mucho tiempo, Rin –esbozó una sonrisa y la borró enseguida-. Esto no es algo que podamos hacer juntos como comer una porción de torta.

-Ya lo sé, idiota –lo golpeó en el hombro-. Pero se siente injusto de todas formas…

-Vamos, Rin –la despeinó-. Ya tendrás tu momento, ve a tu ritmo ¿sí?

La voz de su hermano le llamó la atención, como si tuviese un deje de amargura. Lo miró a los ojos pero no pudo descifrar lo que sentía y eso la frustró. Siempre habían sido trasparentes para ella, ningún secreto, ningún sentimiento oculto. Era difícil lograr que él le contara todo, antes no hacía falta pedírselo. Los gemelos Kagamine, suspiró. De pequeños habían sido idénticos y se divertían con ello, engañando a todo el mundo, pero cuando fueron creciendo las diferencias se hicieron evidentes. La voz de su hermano se diferenció mucho de la suya, los labios más delgados, él se volvió más alto que ella, su propio cuerpo se había curvado apartándola de la figura de su hermano. Todos decían que eran iguales, pero ella conocía la distancia que había a esa palabra, tenía todas las diferencias contadas. Ambos de cabello rubio oro, con los mismos ojos color cielo y tez crema, tenían el mismo lunar detrás de la oreja y para ambos su color favorito era el amarillo. No había más similitudes, suspiró. Ella nunca se había dejado crecer el pelo más de lo que Len se lo dejaba para asimilarse aún más. Pero él se lo ataba en una coleta y ella lo dejaba suelto. Además ahora se ocultaban secretos ¿Cuando siguieran creciendo se harían cada vez más distintos? ¿Aumentaría la distancia entre ambos? ¿Era eso malo? Tomó la mano de su hermano e hizo que extendiera sus dedos, más largos y gruesos que los suyos. Suspiró. Él vio lo mismo que ella y atrapó su mano con las de él besándola.

-Iba a pasar –se encogió de hombros-. Todos crecen, Rin.

-Lo sé –suspiró-. Sólo que fue demasiado rápido…

-La naturaleza es sabia –rió amargamente-. Si seguíamos siendo tan idénticos la gente nos hubiera matado hace tiempo. No éramos demasiado buenos chicos.

-Quizás –rió y se acostó sobre el hombro de su hermano-. Pero es triste, ya ni siquiera nuestro corazón late al mismo ritmo…

Se quedaron en silencio por un rato. Len sintió la necesidad de cambiar de tema para alegrarla, sabía que no podía volver el tiempo atrás, pero podía hacerla reír y su risa valía más que cualquier cosa.

-Al menos ahora estoy seguro de que tu novio no es un completo idiota.

-¡Hey! –dijo sentándose de nuevo, viendo en los ojos de su hermano el comienzo de una guerra- Ya deja de tratarlo así ¡Kaito es un buen chico!

-Ahora que sé que no pasó nada entre ustedes puede que piense que es bueno…

Ella esbozó una media sonrisa.

-Que yo siga siendo virgen no significa que no haya pasado nada entre nosotros –dijo de forma cantarina y él frunció el entrecejo.

-¡Hey! ¿De qué demonios estás hablando, Kagamine Rin? Espero que la inocente Rin sólo diga que se besaron o…

-¿O qué? –Ella se alejó de él en la cama y tomó un almohadón- ¿Acaso Kagamine Len está celoso? –lo golpeó con el almohadón. Él se lo quitó y se abalanzó sobre ella que reía, aprisionándola.

-¿Yo? ¿Celoso yo? –la miró con una ceja levantada- Yo solo protejo a mi dulce hermanita.

-¿Hermanita? –rió- ¡Yo soy la mayor! ¿Eso quiere decir que yo debo protegerte ti? ¡Cuida tus palabras, Len!

-No creo que funcione así, Rin –ella lo golpeó con una almohada y él le devolvió el golpe.

Empezaron una guerra de almohadas que duró casi media hora cuando Rin desarmó a Len en el borde de la cama.

-Vamos, Rin, ya tenemos 16 años ¿No crees que podemos llegar a un acuerdo? –dijo preocupado por su situación, estaba a punto de caer de la cama, si ella lo golpeaba estaba en problemas… Ella levantó una ceja.

-Quizás… -le tendió una mano ayudándolo a sentarse a su lado- Si no me ocultas más cosas como las de Gumi, por favor… -Len se llevó una mano a la barbilla, meditando- ¡Vamos, Len! ¡No puedo creer que lo estés pensando!

-¡Es una broma! –sonrió- Te lo prometo –se llevó la mano derecha al corazón.

-Te creo –besó su mejilla y le sonrió satisfecha-. Ahora dime cómo hiciste para terminar con ella.

-¿En serio quieres saberlo? –ella asintió con la cabeza- ¿Por qué?

-Quiero saber si fuiste bueno con la pobre Gumi… -dijo de forma severa y él suspiró.

-Le mandé un mensaje de texto para encontrarnos en el parque justo cuando te fuiste con Kaito y hablamos, fin de la hist…

-¿Qué le dijiste? –él suspiró.

-No quise mentirle… Le dije que ella era muy simpática y muy hermosa y que no podía seguir con todo lo nuestro, que lo sentía muchísimo porque ella no se merecía lo que yo le estaba haciendo y que mis sentimientos no eran todo lo que ella esperaba de mí y yo no podía dar más, lo mejor era que nos separamos para que ella encontrara a alguien que realmente la apreciara como era debido. También dije que no había sido tiempo en vano porque yo había aprendido de ella y esperaba que alguna vez me perdonara pero yo hacía mucho tiempo no podía dejar de pensar en otra persona…

-¡¿Eso es cierto?! –Tomó el codo de su hermano mirándolo a los ojos. Él le sostuvo la mirada pensando y suspiró.

-Sí, es cierto –desvió la vista a la esquina de la habitación.

-¡¿Quién?! ¡Dime, dime, dime! –aferró con fuerza los hombros de su hermano- ¡Vamos, Len, dime quién! –lo sacudió ligeramente.

Él la miró a los ojos algo apenado pero de una forma que Rin no podía descifrar, otra vez su hermano se alejaba de ella. Él miró fijamente un segundo más y luego se levantó de la cama.

-Olvídate que te lo dije Rin, no puedo decírtelo, es un secreto… -se sentó en la silla del escritorio y se puso a escribir, tachó un par de versos y acabó con la letra tirando el lápiz sobre el escritorio al acabar con una sonrisa amarga. Rin seguía mirándolo apenada, él se cruzó de brazos –No puedo decírtelo…

-Es porque no confías en mí…

-¡Rin! No tiene nada que ver… Es sólo que… No quiero que nadie se entere, quiero… olvidarme de ella… -suspiró.

-¿Por qué quieres hacer algo como eso? –se le iluminó ligeramente el rostro.

Él se tomó la cabeza entre las manos.

-No quiero olvidarme de ella –suspiró-, quiero olvidarme lo que siento por ella…

-¿Por qué, Len? –se levantó de la cama y le puso una mano en el hombro- ¿Qué hay de malo?

-Es imposible… nunca vamos a estar juntos, así de sencillo –suspiró tomando los auriculares y se los colgó del cuello.

-Len, no seas tan melodramático –le acarició el cabello-, yo puedo ayudarte, dime quién es y entre los dos armaremos un plan infalible como cuando éram…

-No hay planes infalibles –resopló con una risa amarga-. Ya lo pensé de mil maneras, Rin, yo no puedo estar con ella, no insistas sobre el tema…

-¿Tiene novio? ¿Se va del país? ¿Es mayor que tú? ¿Es una profesora? –inquirió.

-Rin, deja de preguntarme sobre ella, no voy a decirte quién es –suspiró pellizcándose el puente de la nariz.

-¡¿Por qué no?! –golpeó el suelo con el pie ofendida- ¡Me prometiste que no me ocultarías más cosas!

-¡Con esto no juegues, Rin! Te diré lo que quieras pero esto… esto no ¡Todos tienen derecho a tener al menos un secreto!

-¡Como sea! ¡Yo sólo trataba de ayudarte! ¡Egoísta! –Rin se dejó caer en la cama y se dedicó a mirar la pared de espaldas a su hermano.

Len se colocó los auriculares y subió el volumen al máximo. Se dispuso a pasar la letra y corregirla en la computadora mientras tarareaba. Él no quiso gritarle, ella se lo había buscado. Miró de reojo y ella estaba haciendo lo mismo. Resopló y se dedicó por completo a la canción. Estaba por el último verso cuando Rin le quitó los auriculares.

-Te vas a quedar sordo si escuchas a ese volumen, yo podía oírlo desde la cama –suspiró- ¿Qué haces?

-Una canción nueva, nada demasiado…

-¿Puedo ver? –sus ojos estaban un poco tristes- Si no quieres sólo dímelo…

-Como quieras, Rin –la invitó con la mano olvidando por un momento lo que decía la canción y se maldijo en silencio.

Ella tomó su cuaderno y comenzó a leer.

-Es sólo una idea, todavía no la trabajé muy bien… -dijo algo nervioso.

-Pusiste lo que yo dije, voy a cobrarte por eso – terminó de leer y se quedó mirando la hoja pensativa- ¿Cuál es la melodía? Me gusta –sonrió- ¡Pon la melodía, Len! –suplicó.

Él sonrió y desconectó los auriculares, aliviado por la reacción de su hermana. Le puso play a su nuevo trabajo. Rin señalaba el compás con el pie atenta, esperando la señal de su hermano.

-Ahí debes empezar tú desde aquí.

-Entiendo ¿Algo así? –hizo un suave grito siguiendo la música.

-Perfecto –le sonrió y volvió a poner la melodía.

-Len…

-¿Sí? –dijo mientras hacía unas anotaciones en el cuaderno.

-¿Cómo se llama la canción? –preguntó un poco inquieta. Él la miró a los ojos extrañado.

-No lo sé… No le puse nombre todavía… ¿Te gusta “Adolescence”?

-Sí, está bien… Es que todavía hay cosas que no entiendo. Somos nosotros ¿cierto? ¿Qué quiere decir la parte “No debo acariciar tu cabello, si lo hago estaré mintiendo yo también”?

-No somos nosotros, Rin –le aseguró-, sólo tuve un momento de inspiración y salió esa letra, no te preocupes ¿sí? –tomó el lápiz- ¿te marco qué partes te tocan cantar a ti?

2 comentarios:

  1. Waa, está bueno ^^
    Lástima que repite lo del puente de la nariz... y creo que le había encontrado algún otro detalle... pero ni idea xD Está genial :3

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Neko