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27 de enero de 2013

Yume Sakura #12


#12: "La realidad de la dama"
Algo molestaba en su garganta. Sentía ganas de llorar pero no encontraba las razones concretas. Él simplemente se había ido antes y conocía a una hermosa mujer de largo cabello menta. No podía ser alguien importante, si así fuese se lo habría dicho ¿verdad?
No quería pensar en todo lo que no sabía sobre él y en todo lo que ella misma no le había contado, porque lo amaba ¿verdad?
Estaba torpemente enamorada de él.
-¿… escuchando, Rin? –el noble pelimorado buscó su mirada.
-¿Mhm? Ah… No, lo siento –dijo en voz baja, distraída.
-Decía que la espera de estos tres días se me hace eterna, quiero volver a… Quiero que conozcas Francia, sé que te gustará… ¿Qué sucede, Rin? Estás más distraída hoy…
-Lo… Lo siento –se levantó ocultando el rostro tras su flequillo pero manteniendo una sonrisa gentil- me iré a acostar más temprano, buenas noches, Kamui-sama… -no quería que vieran sus lágrimas escarpar.

7 de diciembre de 2012

Yume Sakura #11



#11: “El mundo de ensueño se desvanece”
-¿Miku?-se levantó del suelo alarmado. La paz, barrera de tranquilidad que habían formado en aquel bosque acababa de quebrar con el sonido de la joven de cabellos color menta al pisar unas ramas del suelo.
La mujer al darse cuenta de que había sido descubierta se dispuso a huir, corriendo por el bosque camino a su casa.
El mundo perfecto, el fuerte que representaba la sombra de ese árbol parecía fraccionarse con la súbita visión.
-¿La conoces? –preguntó ella sonriendo, pero en sus ojos se percibía la sensación de quiebre de ese sueño.
-Sí… -la miró a los ojos buscando la seguridad para ocultar su tristeza y esbozó una media sonrisa, eso no debería haber pasado- Hoy volveré más temprano…

5 de diciembre de 2012

Yume Sakura #10




#10: “El sueño quebrado de la costurera”
Ella no lo estaba buscando.
Había salido más temprano de la sastrería en la que trabajaba. La dueña, una anciana que la conocía desde hacía muchos años y sabía de su embarazo complicado, le había permitido irse a casa a descansar.
Sabía que su esposo no estaría en casa, siempre llegaba tarde por quedarse tocando su violín lejos de ella. Él prefería tocar melodías melancólicas y tristes a la calidez del hogar que ella tanto se esforzaba en formar. No lo culpaba, no, no era su culpa, nada lo era. Ella lo había obligado a vivir junto a ella, a casarse e incluso le había pedido que la amara. Él era demasiado bueno con su triste persona, siempre se esforzaba por darle lo que quería. Se obligaba a sí mismo a hacerlo por ella que no lo merecía, no después de lo que le había hecho.
Quería verlo sonreír de nuevo, era su más grande deseo. Aún recordaba cómo se iluminaba su rostro cuando lo hacía, sus ojos verdes resplandecían llenos de vida cuando tocaba alegremente su violín. Se seguiría esforzando al máximo para que volviese a ser feliz, no cometería más errores, sabía que si dejaba su vida en ello lo lograría, incluso cuando él seguía atado al pasado.
No lo estaba buscando cuando fue a dar un paseo por los parques a sentir la brisa y se internó en los bosques. Escuchó una risa joven y clara. Se acercó rodeando los árboles hacia aquel sonido que le recordaba tanto a cuando ellos era niños. Pero la sonrisa se borró de su rostro al verlo. Allí sentado bajo el único árbol de sakuras florecidas estaba Len junto a una chica de cabello rubio oro, él le enseñaba a tocar el violín que ella sostenía. Len sonreía, sonreía después de tantos años y le sonreía a otra mujer. Se detuvo en seco ante tal escena ¿por qué no le sonreía a ella si era capaz de hacerlo? ¿Qué le faltaba? ¿Qué era lo que no hacía por él? Sus ojos se llenaron de lágrimas.

4 de diciembre de 2012

Yume Sakura #9



Ya estoy de vacaciones, puedo descansar, qué suerte, lástima que la semana que entra tendré que trabajar y no podré escribir tanto como quisiera pero... Dejo este capítulo, lamento la tardanza trataré de ser más constante subiendo. Matta ne ^^


#9: “El sueño ilusorio continúa”
El extraño mundo sin colores en el que ambos vivían cobró vida rápidamente. Si se levantaban con esperanzas y energía era sólo por la idea de pasar las tardes bajo el florecido árbol de sakura. Él tocaba las piezas tristes que sabía interpretar y ella las aplaudía. Ella sonreía con cada nota que se desprendía de las cuerdas de su violín, por escuchar su voz tranquila y encontrarse con sus ojos honestos. Él sin entenderlo recobraba cada día más la capacidad perdida de sonreír con sinceridad, deseaba abrazarla con ternura, deseaba tomar su pequeña mano, deseaba besar sus delicados labios… Deseaba que ella fuese su realidad.
Ambos vivieron en ese colorido sueño lleno de ilusiones durante diez días. Sentían cómo iban acercándose cada vez más, cómo iban cambiando hacia una realidad más feliz, hacia una realidad donde ambos vivían. Pero nunca hablaron de la realidad que los esperaba al separarse. Él no sabía que ella se casaría y se mudaría al exterior con un famoso comerciante. Ella no sabía que él estaba casado y que su mujer esperaba un hijo. No querían acabar la pureza de sus momentos juntos con sus otras descoloridas realidades. Allí podían olvidarse que su destino era pasar los días en una vida vacía. Él podía sonreír aunque al llegar a su casa se chocara con su pobre forma de vivir atada al pasado y ella reía a pesar de que al llegar tuviera que excusarse como la muñeca sin vida que querían que fuese.
Pero los sueños no duran para siempre. Ambas realidades que pretendían separar pertenecían a un mismo mundo en el que se mezclarían de forma inevitable.

26 de noviembre de 2012

Yume Sakura #8



si tengo suerte el miércoles tengo mi último examen de biología y el lunes que viene el último de química... Eso me dejaría totalmete libre del colegio hasta febrero/marzo... Eso me da tantas energías... Espero poder escribir todo lo que tengo planeado en ese tiempo y ojalá se cumpla mi suerte y no tenga que seguir estudiando biología hasta el 13 de diciembre u.u
Estoy en un reto de navidad para escribir fics... ya escribí dos ideas que desheché... ojalá pueda tenrmiarlo a tiempo parece que nada me convence... En fin, espero que disfruten este capítulo corto-

#8: “El noble y la dama”
-Gracias por salvarme –ella observaba la luna distante con tristeza.
-No fue nada, no lo agradezcas-suspiró- me resulta odioso que hagan llorar a una mujer.
-¿No te molesta que siento tu prometida haya llegado a estas horas?-él rió suavemente llamando su atención.
-Eres una señorita encantadora, Rin, no podría pensar mal de ti... Tampoco es como si estuviésemos casados aún…-le guiñó un ojo divertido- no sigo mucho las tradiciones.
-¡Kamui-sama! –se sonrojó- Eres demasiado bueno conmigo… -en ese momento se dio cuenta cuánto desearía estar realmente enamorada de él.
-Ya te dije que me llamaras Gakupo, Rin, nos casaremos dentro de 14 días y sigues siendo tan formal como cuando nos conocimos…
-¿Sólo faltan 14 días? –se sobresaltó.
-Sí-afirmó de manera calmada-, es una lástima que las sakuras se marchiten para ese entonces… Hubiese sido una ceremonia más hermosa con los pétalos en el aire ¿No crees? Es una belleza muy pasajera…
Ella tuvo que apartar el rostro para que él no viera las lágrimas inexplicables que corrían por sus mejillas.

3 de noviembre de 2012

Yume sakura #7



Estuve escribiendo muucho hoy ^^ Esta historia ya la terminé, quedó muy trágica, lo sé pero así quería que quedara. Está terminada pero el problema es que está en papel, me gusta más escribir a mano, y la parte más tediosa es pasarla a la máquina y corregir. Lo siento si tardo en hacerlo ^^u
Len seguirá en el hospital por un tiempo en el otro fic, no estoy muy inspirada con él en estos momentos, lo siento también.



#7: “El violinista que regresó a su desteñida existencia”

Entró en la casa aún pensando en la chica de aquella tarde. Rin.
Se habían despedido muy rápidamente, ya que cada vez oscurecía más. No se habían hecho ninguna promesa de volver a verse pero sabía que lo haría. Hacía mucho tiempo que no recordaba despertarse así de la inercia en la que estaba sumergido, mucho tiempo había pasado de la última vez que hablaba con alguien con libertad, siendo por completo él mismo. No sabía por qué lo había hecho ni por qué se había sentido cómodo con ello.
Desde la sala de estar se veían las sombras provocadas por el fuego en la chimenea. Ese simple detalle lo hizo volver a su mundo, al de siempre.
-Volviste, Len- Miku se levantó del sillón con la intención de ir a saludarlo.
-No hace falta que te levantes-dejó el violín contra la pared mientras intentaba disimular cómo se apagaba su sonrisa-, debes descansar cuando tienes la posibilidad.
-¿Te encuentras bien, Len?-lo observó con ojos preocupados- Tu voz… Pareces desilusionado o algo… ¿Sucedió...?
-No-la interrumpió-, tranquila-intentó suavizar su tono y se acercó al desgastado sofá. Pero, aunque no lo dijera, la verdad era otra, él realmente se sentía desilusionado, había tomado una desición que no podía cumplir. Fingiría amarla pero no podía hacerlo de verdad. El encuentro de esa tarde, volver a ser él, se lo había dejado claro.
-Len, te dejé algo listo para cenar…
-Si quieres termínatelo, te hará bien y yo estoy muy cansado, me iré a acostar…
-Pero…-él ignoró sus palabras y se escapó a su habitación dejando a su esposa aun más preocupada.
No era su intención hacerla infeliz. Hubiese preferido que ella se hubiese enamorado de otra persona, alguien que la cuidara como ella merecía y le entregara el cariño que él no podía darle. Él no era más que otro cuerpo sin vida, un simple y melancólico violinista. Pensar en ella y lo poco que podía hacer por quererla eran las preocupaciones con las que luchaba cada noche y lo dejaban en vela hasta la madrugada. Pero esa noche gradualmente se fueron convirtiendo en sombras, mientras la esencia de la chica de aquella tarde lo tranquilizaba. Se durmió pensando en su rostro.

Neko