Abrió los ojos. ¿Dónde se encontraba? Al parecer un
hotelucho mugriento en alguna ciudad perdida. La cama era para dos personas y
había un hueco a su lado ¿Con quién había pasado la noche anterior? ¿Un hombre?
¿Una mujer?
¿Qué día era? Por el calendario de la mesa de noche
parecía ser principio de semana, pero no sabía cuánto podía confiar en él. Se
levantó de la cama mientras fragmentos de la noche anterior volvían a su mente,
intentó olvidarlo, suprimir todo recuerdo era su especialidad. Se colocó los
pantalones negros con cinturón de tachas, abotonó su camisa con finas rayas
grises y se puso encima su entallado saco negro de terciopelo. Peinó su cabello
azul con una mano reflejándose en el vidrio de la ventana.
Nunca en otra época de su vida se hubiese imaginado
terminar de esa manera: bebiendo hasta el punto de no recordar sus acciones, acostándose con quien fuese, durmiendo en hoteles de mala fama como aquel. Nunca
se hubiese visto a él escapando tan empecinadamente de un recuerdo. No a él,
que en otras épocas había sido grande, había sido parte de la nobleza y no se
dignaba a ver más abajo de sus pies. Lo había tenido todo y lo había perdido
tan rápido, lo más importante.
-No es tiempo de ponerse nostálgico- se dijo a sí
mismo suspirando y salió de aquella habitación, el hotel estaba desierto.
Al salir a la calle reconoció la ciudad de inmediato:
Pennsylvania. Maldijo entre dientes, lo más probable era que en sus delirios de
borrachera se hubiese tomado un tren o alguien lo hubiese llevado en auto hasta
allí. Aunque el lugar había cambiado mucho en todos esos años reconocía las calles
y los lugares antiguos renovados.
Debía irse de allí lo antes posible, antes de
que el grueso muro que contenía a su memoria se quebrase para atormentarlo. Se
iría lejos, lo más lejos posible. Se distrajo pensando en variados destinos
mientras caminaba por aquellas calles hacia el aeropuerto. No era la primera
vez que le sucedía aquello, en el fondo sabía que su subconsciente sentía la
culpa que él suprimía y deseaba volver allí, casi a modo de castigo. Sin
embargo… ¿No era esa forma de vivir, tan por debajo de su nivel, también un
castigo?
-Ya es suficiente de esto- no quería pensar en cosas
complicadas.
Calculó cuánto dinero necesitaría para un vuelo de
primera clase, quería darse ese gusto. Sabía cómo conseguir dinero, se metió en
la primera tienda medianamente grande que se encontró y al salir tenía los
bolsillos llenos de efectivo. Esa no había sido su forma de actuar en otros
momentos pero ya había caído hasta allí, no podía volver a su otra forma de
vivir… Más bien no quería volver, eso significaba volver al pasado y eso era lo
que evitaba con mayor empeño. Estando apenas a unas cuadras decidió comprar una
revista antes de llegar para tener algo en lo que distraerse mientras esperaba
en la fila para comprar el pasaje. Cualquier cosa que mantuviera su mente
ocupada.
Más tarde se arrepentiría por ello.
Yaaay después de esto empieza la histaria posta (??)
Babye!
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