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10 de agosto de 2015

Adolescence Rin x Len OVA 2 parte 7

Special Thanks a Vitainuka S.!!!



La observó durmiendo abrazada con brazos y piernas a la almohada, por lo que sabía no la había soltado en toda la noche. El despertador volvió a sonar pero su prima ni se inmutó, seguía durmiendo ignorando por completo la hora. Lo apagó ella y con una sonrisa acarició su frente.
-Bella durmiente, es hora de despertarse, wake up!-le dijo sin gritar demasiado para no ser tan abrupta. La menor se removió un poco pero no se despertó, seguía en su mundo de ensueño. Le causó gracia la negación a despertarse que tenía. Se acercó a su oído y susurró- Ya es hora de despertarse, Rin…
Con la cercanía pareció reaccionar más pero aún estaba soñando.
-Cinco minutos más, Len… -Se giró sin soltar la almohada ¿Cómo hacía para despertarse todos los días? ¿Len se tomaba el trabajo de ir a su habitación y sacudirla hasta que se levante? Decidió destaparla para que el frío la obligue a despertarse-Quiero estar todo el día abrazada así cont…-dejó de murmurar en sueños cuando abrió los ojos recordando de pronto que esa no era la cama de su hermano, que la almohada no era su hermano y que quien intentaba despertarla no era su hermano. Se había sentado abruptamente en la cama- ¡Lily!-Le reprochó aunque ella no tuviese la culpa.
Su prima rió y se alejó de la cama hacia la cómoda que Rin usaba para maquillarse y peinarse.
-Sí que no te gusta madrugar, eh-se estaba mirando al espejo arreglando su cabello con unas hebillas que había ahí-Tienes suerte de que esté aquí para despertarte, te hubieses quedado dormida de no ser por mí-le guiñó un ojo a través del espejo ya que sabía que la estaba mirando.
Rin se sonrojó ¿Qué había llegado a decir dormida? Al parecer su prima no había escuchado nada porque no parecía indignada o sobresaltada.
-¿Qu.. Qué haces despierta tan temprano? No es necesario que me despiertes…-se levantó de la cama evitando su mirada en el espejo. Mientras Lily estuviese allí tendría que tener mucho cuidado con lo que pudiese decir dormida.
-Estoy totalmente descolocada con los horarios, es el jetlag supongo…-Se dio vuelta y le sonrió mientras buscaba el uniforme-Me desperté como a las cinco de la mañana y desde ahí que no me pude dormir… Pero como mis amigas de casa están despiertas porque allí son como las siete de la tarde me quedé hablando con ellas por mensaje… Y viendo cómo dormías ¡Tu pareja cuando duerman juntos sufrirá de noche! No soltaste esa almohada por nada del mundo-rió con ganas poniéndose de pie.
Rin se sonrojó aún más ¿Len sufriría dormir con ella todas las noches? Estaba segura que, como a la almohada, no lo dejaba de abrazar en ningún momento.
-Llegó Lily de Estados Unidos-comentó muy molesta mordiendo con furia un sándwich. Era la hora del almuerzo y estaba sentada en una mesa en el patio del instituto junto con Miku y con Haku.
-¡¿Hacé cuánto que no veías a tu prima?!-le sonrió pero notó al instante la disconformidad-¿Eso te puso de mal humor todo el día?
-No estoy de mal humor-frunció el ceño-. Estoy como todos los días…
-No engañas a nadie, Rin-le guiñó un ojo-¿No es verdad que estuvo todo el día con cara de “voy a asesinar a mi prima”, Haku?-buscó apoyo en su nueva “discípula”.
-Eh… yo… Supongo que sí…-tartamudeó un poco ocultándose detrás de su botella de agua.
-¡Mentira! Yo no quiero asesinar a nadie-resopló, admitir que estaba molesta con ella era admitir que estaba en realidad celosa de ella, celos que ni siquiera sentía por Miku que había estado con su hermano antes que ella.
-Ya… Si tú lo dices-levantó las cejas, era obvio que no la iba a dejar de molestar con ese tema-¿Y dónde está ella ahora? ¿No se inscribió al instituto en este tiempo que iba a visitarlos? Lo hizo una vez cuando eran más chicos ¿verdad?
-Dijo algo como que iba a estar muy poco tiempo para eso, la última vez se había quedado más de un mes-desvió la mirada-. Además dijo que había venido exclusivamente para cuidar de Len…
-¡Ajá!-La señaló ganando la batalla-Entonces estás celosa porque ella está cambiándole las vendas en este momento mientras hablamos-la miró con picardía y a Rin le subieron los colores de furia. ¿Realmente estaría ayudándolo con el vendaje? ¡Ella quería hacer eso! Miku rió-¡Era una broma! Pero es eso entonces…-suspiró-Rin, ella es tu prima y está bien que cuide de Len…
-Yo me puedo encargar de eso-dijo ofendida ya admitiendo sus celos abiertamente.
-No, estás aquí ahora mismo, tu madre está trabajando, Len tiene suerte de contar con alguien en su casa… ¿Quién va a ayudarlo a bañarse si no fuera…?-la rubia le cortó la broma lanzándole el envoltorio de su sándwich para callarla-Bueno, no te enojes tanto…-sonó el timbre que anunciaba el final del descanso y ella suspiró-Es tan divertido hacerte enojar, Rin, pero debemos volver-se pusieron de pie y se encaminaron al edificio-Trata de pensar que es bueno que Len tenga una ayuda en casa, no que tienes que competir contra alguien ¿sí?-intentó consolarla un poco pero ella ya se estaba imaginando cómo es que Lily y Len se estaban juntos bajo la ducha y no la escuchaba.
-¿Me explicas cómo haces para que se te ocurran tan buenas ideas? –rió rasgando levemente la guitarra.
-No son tan buenas…-se pasó una mano por el pelo incómodo por el halago.
-¿Cómo que no? ¡Eres un genio, Len! –lo despeinó- Vamos otra vez-acomodó los dedos en los acordes leyendo un papel que estaba sobre la cama entre ambos, ella estaba sentada al borde de la cama y su primo acostado con algunos almohadones en la espalda para que pudiera estar inclinado. La rubia comenzó a tocar y él le fue marcando  el ritmo tarareando bajo.
-¡Estoy en casa!-Rin subió las escaleras corriendo ya que no había obtenido respuesta en la planta baja. Se quedó parada en el pasillo donde estaba la puerta abierta de la habitación de su hermano.
-Ah… Hola, Rin-Le sonrió desde la cama.
-¡Ey, Rin!-la saludó con la mano su prima girándose un poco para verla ya que estaba de espaldas-¿Quieres ayudarnos? Estamos componiendo unos temas, ¡Tu hermano es el mejor para esto! Yo creo que Miku se hizo famosa gracias a…
-No-la interrumpió en seco y se dio la vuelta encaminando a su habitación. Se había puesto roja de la envidia, se suponía que Len sólo componía para ella, que se inspiraba en ella.
Los dos primos en la habitación se miraron a los ojos con una ceja en alto. Len no comprendía a qué se debía esa reacción.
-¿Estás bien, Rin?-preguntó en voz un poco más alta. Ella ya en la puerta de su cuarto se mordió el labio inferior un poco insegura por haberse comportado de esa forma-¿Quieres hablar?-. Él hubiese deseado poder estar en todas sus capacidades para ir a verla, para poder obligarla a verlo a los ojos y descubrir qué le sucedía realmente.
-Tengo deberes que hacer-. Se inventó de excusa y cerró la puerta detrás de ella. Tomó aire y se tiró en la cama boca abajo. ¿Por qué sentía tantos celos de su prima? Ella era como una versión mejorada de sí misma ¿A Len no le gustaría más ella? Tenían todo el tiempo del mundo para estar a solas y ella jamás se enteraría de lo que estarían haciendo.
Len suspiró. Casi todos sus deberes los terminaba haciendo él mismo, claramente estaba mintiéndole.
-Iré a hablar con ella-sentenció Lily poniéndose de pie con determinación. Su primo la tomó por el brazo para detenerla y negó con la cabeza-¿Por qué?-dijo frustrada-Quiero ayudarla-hizo un leve puchero.
-Déjala un rato a solas…-le sonrió para ser conciliador-¿Las mujeres no tienen esa época del mes donde…?-Su prima lo interrumpió de un golpe en la frente-¡Auch!-sosteniéndose el lugar del golpe-¿Así vas a cuidarme?-le sonrió.
Subió las escaleras en silencio arrastrando los pies. Se escuchaban risas desde la habitación de su hermano. Toda la semana había sido igual, cada vez que llegaba del instituto se los encontraba en la habitación sentados en la misma cama divirtiéndose. Era como si Len se hubiese olvidado de ella. No le mandaba mensajes durante el día, no tenían ningún momento a solas, compartía con Lily todo el día y casi toda la tarde, ella sólo salía de su habitación para bañarse y cenar con ella y su madre, se despertaba temprano por la mañana y desde ese momento se mudaba a su habitación cuando ella se iba al instituto. Sentía que cuánto más lejos estaba de él su prima iba reemplazándola de a poco. Casi no hablaba con ella, le respondía vagamente para ocultar sus celos.
Al pasar por la puerta del cuarto de su hermano solo dio un pequeño vistazo, ya sabía que sea lo que sea que estuviesen haciendo la iba a hacer reaccionar como todos esos días.
-¿Te hace cosquillas? ¡Eres débil!-reía ella.
-¡Basta! ¡Yo.. yo puedo hacerlo solo!-la risa no lo dejaba hablar bien. Trataba de apartar las manos de su prima. Ella estaba untándole una crema en el abdómen donde tenía la herida, tenía la camisa del pijama totalmente desabotonada-¡Es muy fría!-se quejó-Ya es bastante, ¡bastante!
-No seas llorón, Len ¡Esto tiene que cicatrizar bien!-volvió a pasarle la mano por la piel desnuda. Su primo levantó la vista y se encontró con la mirada de su hermana, dejó de reír inmediatamente al ver su expresión.
-Bienvenida a casa…-dijo con voz insegura sin poder descifrar su mirada. Lily frunció el ceño confundida y se dio la vuelta.
-¡Rin!-le sonrió y le mostró las manos pegajosas por la crema-¿Quieres venir a torturar a Len? Nunca lo vas a tener tan indefenso-le guiñó un ojo. La aludida la miró unos segundos y luego volvió a ver a su hermano un poco más de tiempo, como reprochándole lo que estaba haciendo. Sin decir nada se fue hacia su habitación-¿Rin…?-Lily volvió a mirar a su primo-¿Quieres que siga dejándola a solas o prefieres que vaya a hablar con ella esta vez?-inquirió indecisa-Estuvo así toda la semana… ¿No pensará que estoy demasiado tiempo contigo y nada con ella?-él negó con la cabeza-. Lo que tu digas…-se encogió de hombros- ¿Te ayudo con las vendas o puedes solo?-se las acercó-Iré a darme una ducha para sacarme esto-Le mostró las manos pegajosas y se levantó de la cama.
-Puedes ir tranquila-le sonrió pero sin prestarle atención. Tomó las vendas y su prima dejó la habitación, él comenzó a vendarse, lo había hecho solo toda la semana con un poco de ayuda pero ya había aprendido a hacerlo bien sin necesitar de nadie. No podía dejar de pensar en la mirada de reproche de su hermana ¿Estaría haciendo algo mal? Era claro para ambos que tenían que mantener una distancia mientras estuviese su prima para que no los descubriese, ella era bastante perceptiva, ambos estaban haciendo su mejor esfuerzo por no ser atrapados ¿O no?
Cuando terminó de vendarse y cerrarse la camisa tomó una desición.
-Rin…-Llamó sin querer hablar demasiado fuerte para que su prima en el baño no escuchara-Riiiin… ¿Me oyes?-volvió a intentar pero no tuvo respuesta. Suspiró y miró a su alrededor buscando la forma de comunicarse, tomó su teléfono celular de la silla que le habían dejado cerca de la cama con varias de sus cosas. La buscó en los números favoritos y tocó la tecla llamar.
Rin se había ocultado bajo la almohada para acallar sus pensamientos ¿Si ella no hubiese llegado en qué habrían terminado ellos dos? ¿Por qué otra podía tocar a Len de esa manera? ¿Cómo Len lo permitía? ¿No se daba cuenta que la mataba de celos? ¿Acaso ya no le importaba nada? ¿Se lo estaba haciendo a propósito? El teléfono vibraba en su mesa de noche prendiéndose como la única luz en la habitación, lo tomó extrañada y al ver la imagen del contacto que la llamaba se sonrojó abruptamente, en la foto estaban ella y Len abrazados. Cortó de inmediato la llamada. No quería hablar con él.
Len miró extrañado la pantalla del teléfono ¿Llamada interrumpida? Volvió a llamar. Después de un beep le dio el contestador nuevamente. ¿Estaba cortando las llamadas? Resopló molesto ¿Por qué no le atendía. Volvió a intentar y el mismo resultado. Con el ceño fruncido comenzó a escribir un mensaje, la podía ver en línea.
“¿Qué sucede, Princesa? ¿Por qué no respondes las llamadas?” Envío y esperó respuesta.
Ver el mensaje la asustó ¿Qué iba a responder? No quería admitirle su derrota a él.
“¿Ahora te acuerdas de mí?” Respondió sin pensar demasiado, sentándose en la cama con el teléfono en ambas manos esperando.
Miró extrañado esa respuesta ¿Qué quería decir eso?
“Estoy todo el día pensando en ti”. No iba a caer en ninguna trampa que podía estar pensando ella.
“¿Ah sí? No lo parecía, te estabas divirtiendo bastante”. Envió cada vez más enojada, el cinismo era la forma de expresar su dolor.
¿Eso era una escena de celos? ¿Realmente? Suspiró y trató de disipar la tormenta.
“¿De qué hablas? Realmente pienso en ti todo el tiempo ¿No quieres venir aquí? Estamos a menos de 10 metros de distancia”. Sería mucho más sencillo calmar cualquier pensamiento extraño estando cerca, sabía que su prima todavía estaría un rato en el baño, se quedaba largo rato bajo la ducha y luego haciendo vaya-a-saber-qué cosas.
Se mordió el labio inferior sin saber qué decirle, no quería estar en su habitación, no quería que la viese y descubriese todo lo que sentía.
“Como Lily no está te aburres y ahora quieres que vaya… En este instante no tengo ganas de ir para ser tu segunda opción…”
Puso los ojos en blanco leyendo la ridícula excusa.
“¿En serio, Rin?” Fue todo lo que se le ocurrió responder, hubiese preferido llamarla en voz alta en vez de seguir con ese juego tonto, pero escuchaba como la ducha se había cerrado, Lily estaba secándose el cabello y podía escucharlo. “¿Qué pasa? ¿De verdad estás haciendo una escena de celos por Lily?”.
Apoyó la cabeza en las rodillas, se había dado cuenta, ella no servía para ocultar nada, pero él quería que lo admitiese.
“¿Estás haciéndolo a propósito? Si quieres alejarme puedes decírmelo, no necesitas armar esas escenas a la hora en la que llego para que las vea.”
¿Escenas? ¿De qué estaba hablando? Le había pedido ayuda a Lily porque no quería que Rin viese su cicatriz, acababan de sacarle los puntos y sabía que Rin era alguien impresionable.
“No sé de qué hablas”. Suspiró. “Rin, no puedes tener celos de Lily, es nuestra prima ¿de verdad piensas que podría sentir algo por ella?”
Al leer el mensaje se le llenaron los ojos de lágrimas, la angustia que estaba acumulando esos días se estaba soltando. Tomó una larga bocanada de aire con un extraño nudo en la garganta.
“No lo sé. Yo soy tu hermana ¿De verdad puedes sentir algo por mí?” Dejó el teléfono caer y se abrazó a sí misma.
-No me hagas esto…-suspiró leyendo el mensaje. No lo pensó dos veces y se puso de pie con cierta dificultad haciendo muecas de dolor cada vez que sentía como tiraba la cicatriz de su abdomen. Apoyando la mano en la pared se fue ayudando para llegar al pasillo y a la puerta de su hermana. Tomó el pomo para abrirla.
-¿Qué haces, Len?-la voz alarmada de su prima saliendo de la puerta de al lado envuelta en una toalla que sostenía con una mano-¿Buscabas algo? Deberías llamarme, tienes que estar en cama…-Lo tomó de la mano tirando de él-Yo puedo buscar lo que necesites, te ayudaré a acostarte…
-Lily, no…-con el tirón de su mano y el poco equilibrio que tenía por haberse soltado de la pared para abrir la puerta trastabilló, su prima quiso agarrarlo antes de que se cayera pero lo único que logró fue hacer que Len se cayera de lleno encima suyo tirándola a ella al suelo también.
-¡Leen!-gritó en la caída.
Rin levantó la cabeza mirando la puerta de su habitación en penumbras. ¿Qué había pasado? Se levantó y fue hasta la puerta para abrirla. Se quedó helada al ver la escena. Se encontraban los dos en el piso, Lily semi envuelta en una toalla que ya ni la tapaba y Len estaba recostado sobre ella apoyada en su hombro con una mano en su cintura. Él levantó la mirada hacia ella.
-Rin… No…-Le suplicó con la mirada que no sacara cualquier conclusión de aqullo.

-Se terminó-le dijo fría y cerró la puerta de un golpe.

5 de junio de 2015

Adolescence Rin x Len OVA 2 parte 6

Presionó la almohada sobre su rostro como para sofocar sus pensamientos. Tener que permanecer en reposo sin muchas distracciones tenía como punto en contra que le dejaba demasiado tiempo para reflexionar. Los recuerdos de esa misma tarde antes de que su prima llegara para interrumpirlos lo atormentaban. ¿Qué había hecho? Había dicho algo que no podía cumplir. Las palabras de Rin lo sonrojaban cuando las repasaba en su mente y lo hacían sentir incómodo en sus partes bajas ¿Era un monstruo al sentir deseo por su hermana gemela? La peor parte es que no podía dejar de imaginar cómo pasaría todo. Necesitaba una ducha de agua fría pero no tenía permiso para moverse de esa cama ni excusa para pedir que a esa hora de la noche lo ayudaran a llegar al baño cuando se había bañado con ayuda de una enfermera en el hospital esa mañana. La idea del agua fría relajando el calor de su cuerpo parecía la única solución. Se maldijo para sus adentros.
Rin lo había besado de esa forma tan particular y le había dicho eso. Pero no era una cosa para tomarse en broma, él no podía dejar de sentirse débil al haber cedido pero había sido imposible no reaccionar de esa forma cuando se había comportado tan inocente y tierna. Tenía que pensar un plan b… El estar incapacitado le daba una ventaja de tiempo, pero ¿Qué pasaría cuando no tuviese ninguna dificultad para caminar, moverse o…?
Volvió a presionar la almohada sobre su rostro con rabia.
No se trataba de que no la deseara como tontamente había supuesto ella. Era tanto más complejo como todo lo que les estaba pasando. Él solía resolver todos sus problemas por sí mismo pero en ese momento le hubiese gustado poder pedirle consejo a alguien pero la idea de formular una pregunta siquiera lo avergonzaba y lo hacía sentir un monstruo pervertido.
Quería gritar de impotencia ante una situación que no sabía manejar y que le estaba volviendo loco. Pero sólo la idea, el atisbo de una idea, una pequeña fantasía en la que Rin, tan bella y delicada algo agitada, comenzara a sacarse despacio su remera del instituto y empezaran a delinearse sus hombros de piel clara y suave le alcanzaba para generar una hemorragia nasal.
“Basta… Necesito una ducha de agua fría… Urgente”. Tomó una resolución, si seguía pensando en esas cosas no iba a poder dormirse ni en un mes. Se quitó el almohadón del rostro y lo dejó con furia a un lado de la cama. Si no hacía ruido y no lo veían nadie se preocuparía por verlo fuera de la cama. Se irguió un poco y el dolor en el abdomen lo acusó. Tomó aire y se sentó en la cama frunciendo el ceño a punto de destaparse para salir de la cama cuando la puerta de su habitación se abrió de golpe.
-… berías tocar…-Rin le estaba reprochando a su prima mientras ambas ponían un pie en el cuarto casi compitiendo por quién entraba primero cuando se quedaron viendo a Len en su mueca y su pose.
-¡Len! –dijeron al unísono en tono de reproche.
Él levantó la vista no pudiendo creer que tuviese tanta mala suerte ¿Qué excusa iba a inventar?
-…Hola…-no sabía qué decir.
-Len, no puedes moverte sab…-Rin estaba acercándose hacia él cuando su prima le pasó por delante corriendo.
-¿Necesitas algo, Len? ¿Estás incómodo? ¿Una almohada más? ¿Se te acabó el agua? –llegó a su lado y le puso una mano en la espalda para darle apoyo y que no tuviera que sostener su propio peso en la herida, instándolo con el gesto a volver a acostarse.
-Sí... ¿Qué pasa?-Rin sonó ruda acercándose a él, no podía tolerar que le ganaran en algo así. Ella debía cuidarlo. Él la miró extrañado al oír su tono de voz.
-Yo solo… quería más agua sí-Tomó esa excusa como la mejor. Rin abrió la boca para responder pero su prima se le adelantó de nuevo.
-¡Estamos aquí al lado puedes llamarnos en un segundo!-lo tapó mejor con las sábanas-Vine especialmente para cuidarte, no te preocupes por molestarme, estoy para eso-le sonrió ampliamente y miró a la otra chica una vez que él estuvo de nuevo acostado por completo-¿Le traerás un vaso con agua, Rin?
La aludida por poco echaba humo por la cabeza. ¿No estaba tan dispuesta a ayudar? Que fuera ella.
-Sí, ya mismo-dijo con falsa cortesía y se dio vuelta para dirigirse a la cocina escaleras abajo. Odiaba la idea de dejarlos a solas.
-¿Pasó algo entre ustedes?-Le preguntó Len a su prima cuando su hermana abandonó la habitación con pasos ruidosos-Es raro que actúe así…-pensó para sus adentros si no se debía a la conversación que había tenido con ella. Lily se encogió de hombros.
-Saqué el tema de Kaiko y se puso así… Debe ser porque te comportaste como un hermano demonio y recordó lo que hiciste-él frunció el ceño, no creía que se debiera a eso su humor.
-Espero que no esté así mañana-suspiró y decidió cambiar de tema-. Ya puedes soltarme, Lily, no me escaparé a ningún lado-le sonrió para tranquilizarla-. No quería despertar a nadie y decidí ir yo mismo por algo de agua…


-¿Pensabas bajar y subir todas las escaleras tu solo con un vaso de agua en la mano?- enarcó una ceja- No fue la idea más brillante que se te podría haber ocurrido-lo soltó y volvió a enderezarse ya que se había inclinado para ayudarlo. Se estiró un poco haciendo tronar los dedos de la mano y la espalda-. El viaje me destruyó la espalda-comentó por lo bajo-. Len, no te preocupes, de verdad, voy a estar estos quince días totalmente dispuesta a ayudarte, espero que te acostumbres-Lo despeinó un poco.
La menor entró a la habitación y colocó el vaso de agua con fuerza en la mesa baja que Len tenía al lado de la cama haciendo que un poco del líquido se saliera del vaso.
-Buenas noches-dijo cortante hacia él y luego miró con una sonrisa algo forzada a su prima-. Es mejor que nos vayamos a acostar juntas, así no debo dejar la luz prendida del cuarto-dio media vuelta sin decir más nada y volvió a desaparecer de la vista de ambos.
Len se rascó la cabeza pensando y se encogió de hombros.
-Espero realmente que se ponga de mejor humor…-Le dijo como deseándole suerte a su prima.
-Yo también, que esté con el ceño fruncido le hará salir arrugas muy joven-rió-. Buenas noches, Len, cualquier cosa que te haga falta puedes mandarme un mensaje, tendré el teléfono prendido por si me necesitas-le guiñó un ojo y salió de su habitación para ir hacia la de su otra pariente que ya estaba acostada y tapada hasta la cabeza dándole la espalda.

18 de mayo de 2015

Adolescence Rin x Len OVA 2 parte 5

Si! no estoy muerta!!!!!
Acá les dejo el capitulo que seguro ya nadie espera! jajajaja


-¡Hola, primos! ¿No van a saludarme?-En el umbral de la habitación estaba de pie una joven esbelta de largo cabello rubio-¿Me extrañaron tanto que tienen esa cara?
-…Lily…-dijeron al unísono descolocados ante la imagen.
Len fue el primero en reaccionar intentando sonreír para que todo pareciese una situación completamente normal.
-Lily...¡Bienvenida! ¿Qué.... qué haces aquí?-le preguntó intentando sonar menos desconcertado de lo que estaba.
-¿No es obvio?-se acercó dejando el bolso al lado de la puerta-¡Mi hermoso primo Len tuvo un accidente! ¿Cómo no iba a venir a verlo?-se inclinó hacia él en la cama obviando a la chica en el suelo para abrazarlo y besarlo varias veces en ambas mejillas.
-¡Ten cuidado, Lily!-protestó su hermana poniéndose de pie, una parte por celos y en mayor medida porque lo estaba moviendo demasiado-Debe mantenerse quieto...
-¡Rin!-dijo ella efusiva-¡También hay para tí!-sonrió dejándolo caer a Len en la cama de nuevo para abrazarla a ella mucho más fuerte.
-¿Cómo han estado?-les sonrió-Bueno... Además de internado...-rió un poco nerviosa.
-¿Cómo llegaste hasta aquí?-preguntó la menor sin entender todavía.
-”¿Cómo?” Tía Meiko me fue a buscar al aeropuerto... No pude venir antes porque estaba en período de exámenes pero me preocupé mucho por mi primo bonito...-lo tomó de un cachete y tiró de él.
-Estoy en casa...-dijo su madre mientras subía las escaleras y entraba a la habitación-Ah... Ya la vieron...-sonrió y la mirada de Rin fue suficiente-Ella dijo que quería que fuese sorpresa, por eso no dije nada-se encogió de hombros-Querida, ayúdame a llevar los bolsos de Lily a tu cuarto, dormirá contigo...
-Pero...-protestó algo ruborizada ya que aún le quedaba el recuerdo patente de lo que su prima acababa de interrumpir.
-”Pero” Nada, Rin, ven ya mismo, tu prima ha tenido un viaje muy largo...-la rubia la miró con cara de “no parece muy cansada que digamos” pero no dijo más nada  bajando las escaleras con su madre. La idea de tener que dormir con ella tampoco le agradaba, no podría escaparse a la cama de Len para dormir abrazada a él.
Cuando madre e hija dejaron la habitación Lily se sentó en el borde de la cama y lo miró con una sonrisa cansada.
-Mi pobre Len...-suspiró acariciando su frente-Sí que me preocupé cuando escuché la noticia, eres un idiota-lo reprendió-¿Quién te manda a meterte en semejante lío?
-Lily...-le sonrió él más tranquilo-Iba a defender a Rin costase lo que costase...
-No seas estúpido-lo regañó-¿Qué hubiera pasado si...?
-No pasó...-la atajó antes de que pudiera terminar la frase-Estoy bien, Lily, ya pasó todo... No hace falta que se preocupen más de la cuenta...
-Sí, pero ahora me toca cuidarte y mimarte!-sonrió abrazándolo de nuevo.
-¿Cuánto vas a quedarte?-le preguntó intentando no sonar descortés.
-Unos quince días... Así que más les vale aprovecharme este poco tiempo...-sonrió ampliamente-Hablando de poco tiempo...-sonrió de forma felina-Ese amigo tuyo, el alto ¿Gack?
-Gakupo...
-Sí! Ese! ¿Se pasará por aquí o lo tendré que ir a buscar?
-No-negó con la cabeza conteniendo un poco la risa-Olvídalo, está atado a alguie ahora-le sonrió divertido viendo su puchero. Sería una semana larga pero eso no quería decir que no disfrutaría la compañía de su prima.


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Rin estaba abstraída en sus pensamientos mientras acomodaban la habitación para las dos, ya habían cenado las tres mujeres en la mesa con la charla incensante de su prima sobre el viaje.
Estaba quitándose las hebillas del pelo para ya irse a dormir pensando si podría escaparse a la habitación de su hermano en medio de la noche, al menos quería darle un beso de "dulces sueños" o algo... Su conversación había sido interrumpida.


-¿Rin?-sacudió su mano frente a ella mirándola preocupada-¿Me oyes?-la sacudió un poco por el hombro.
-Sí...-le dijo solo para que la soltara y su prima se dejó caer en el colchón que le habían puesto en el suelo.
-Estás como distraída...-comentó poniéndose boca abajo moviendo los pies y mirándola fijo a los ojos-¿Qué sucedió con ese chico...? ¿Cómo es que se llama? ¡los nombres me cuestan tanto!-protestó intentando sacarle un tema de conversación.
-¿Qué chico?-la miró confundida completamente.
-Ese... Con el que estabas saliendo... ¿Kaiko? ¿Tato? Uno que era mayor que tu...-intentó explicarle.
-¿Kaito?-le preguntó con una ceja en alto-Ese es tema viejo...-le sonrió.
-¡¿Por?!-la observó con los ojos abiertos- ¡¡¿Qué pasó?!!
-Len pasó-le dijo riendo sin decir cuánto Len pasó.
-Ah... se salió con las suyas...-frunció el ceño-él me dijo que no lo soportaba pero a mi me parecía tan lindo...
-Espera... ¿Hablaste con Len sobre Kaito?-al parecer había cosas de las que no se había enterado.
-Sí, por supuesto... Aunque me evitara el tema seguido-le sonrio-. Me suelo mandar emails con él y yo le pregunté por tu novio... Me decía que era un pervertido...
Ella suspiró, podría decirse que sí, pensó.
-Len tenía sus ideas contra él… -¿así que entre su hermano y ella se hablaban seguido?- ¿Te contó algo más sobre lo que pasó?
-No hablamos hace algún tiempo de cosas importantes… Lo último que me mandó fue la corrección de un tema que estaba componiendo ¡Quedó fabuloso! –le dijo entusiasmada ignorando por completo la expresión de sorpresa de su prima.
-¿Él corrigió un tema que habías compuesto? –intentó recomponer su rostro de los crecientes celos que sin querer estaba comenzando a sentir.
-No –negó con una sonrisa girando en el futón que le habían armado en el suelo para mirarla desde abajo- A él se le ocurrió una buena idea con unos acordes que le había enviado, escribió una letra fascinante y le hizo algunos arreglos a mi tema inicial –rió por lo bajo- La verdad es que el resultado final es casi toda producción suya pero me permitió quedarme con el crédito… Traje la guitarra esperando conseguir nuevos resultados, espero que se me pegue su capacidad para componer, le estoy muy agradecida… -sonrió humildemente mientras se ponía un pijama que había traído en su valija.
De espaldas a Rin mientras se cambiaba no pudo ver que ella fruncía el ceño con los celos que no podía contener. Fijó la mirada en su prima, dos años mayor que ella, tenía una figura totalmente desarrollada, podía ver su piel mientras se cambiaba y la insinuación de sus curvas. El cabello rubio lacio largo hasta la cintura, sabía que era más alta que ella y tenía unas piernas largas torneadas por los entrenamientos, era una buena bailarina. De repente, sin darse cuenta descubrió que tenía a una de sus peores rivales en su misma casa.
Cuando terminó de cambiarse se puso de pie sonriendo ampliamente. Rin no pudo dejar de notar que su prima llamaba “pijama” a un top negro que apenas tapaba sus pechos y a un short extra corto del mismo color.
-Voy a desearle buenas noches a mi pobre Len-dijo sin malicia corriendo su larga cabellera hacia un lado. La menor no pudo evitar ver sus insignificantes curvas todavía de “niña” compradas con las de su pariente. La palabra “mi” le provocó una oleada de competitividad en la sangre. Se sonrojó poniéndose de pie también con la camiseta de su hermano que aún llevaba puesta pero que ahora se le antojaba poco deslumbrante. Lily la observó con una ceja levantada, sin saber qué la había hecho saltar de esa manera.
-Yo… -se quedó muda sin saber qué iba a decir- Yo también voy a saludarlo…-apartó la vista sabiendo que no tenía realmente una excusa.
-Qué buena hermana eres-rió y fue hacia la puerta-No conozco hermanos más unidos que ustedes, normalmente se pelean las 24 horas, o a lo sumo no se toman tantas molestias –se encongió de hombros-, igualmente te notó algo extraña, Rin… -dejó la frase en el aire y salió por la puerta seguida por su prima.

6 de enero de 2013

Adolecence Rin x Len OVA2 parte 4


-Estoy bien… -insistió sin ser oído de nuevo mientras acomodaban su almohada, lo tapaban con una sábana nueva, alcanzaban hasta él sus auriculares y le traían algo de tomar-Estoy bien…-repitió y suspiró. Tomó el brazo de su hermana en cuanto su madre salió de la habitación en búsqueda de algo para que comiese-… Rin, ya basta, no necesito todo esto. Puedo moverme yo mismo, no quiero que se preocupen tanto por mi…-se sentía cada vez más culpable por tenerlas trabajando para él.
-Tienes que evitar moverte, Len-le sonrió con ternura leyendo el sentimiento de culpa en sus ojos. Echó una rápida mirada a la puerta corroborando que seguían solos y lo besó. Fueron sólo unos instantes pero logró evitar más quejas-. Aunque te hayan dado el alta debes mantenerte lo más quieto posible, la herida aún no ha cerrado del todo…
-Rin…-llamó su madre entrando en la habitación y dejando la bandeja con algo de arroz y pescado que habían comprado al viajar hacia la casa-, no puedes seguir faltando a tus clases de atletismo, amor, perderás el entrenamiento que estabas logrando para el campeonato. Ve a prepararte, corazón…
-Pero, mamá…-protestó mirando a Len. Ella acarició su mejilla.
-Déjalo comer y dormir un poco. Ve a cambiarte, él estará bien.
-Rin, ve-le sonrió su hermano-. Me quedaré quieto aquí en la cama y no pasará nada, lo prometo…
-Vamos-exigió más seria-. No me iré hasta que no salgas, si te apresuras puedo llevarte en el auto.
Sólo porque su gemelo asintió confirmando su promesa salió de mala gana de la habitación.



-¡Len, estoy en casa! –corrió escaleras arriba y entró a su habitación sin tocar encontrándoselo terminando con su comida.
-Bienvenida-le sonrió algo divertido con tanto entusiasmo, ella siempre volvía más enérgica que cansada de las prácticas.
Ella arrojó su bolso a una esquina de la habitación y se sentó a su lado en la cama haciendo la bandeja a un lado para poder besarlo a modo de saludo. Lo miró a los ojos apoyando su frente en la suya.
-¿Cómo estás? –inquirió gozando de la cercanía.
-Te dije que estaría bien, boba –rió y la despeinó un poco atrayéndola a sus labios para poder besarla con dulzura y delicadeza- ¿No deberías ducharte para no enfermarte?-ella suspiró y se encogió de hombros separándose.
-¿Y qué si no quiero? –antes de que su hermano pudiese protestar se levantó de la cama-Bien, lo haré, pero debes seguir aquí sin moverte… -el asintió acomodándose en la cama para reafirmar su posición.
Cuando la chica salió suspiró. Las cosas habían salido extrañamente bien. No iba a pensar en su dolor físico, pero las dos semanas en el hospital habían sido casi de puro sufrimiento; ver a su madre y a su hermana tan preocupadas por él era algo que no podía tolerar. Él siempre había sido el único hombre en la casa, por eso siempre cuidaba de ellas hasta en los más mínimos detalles, el hecho de estar en una camilla sin poder hacer nada más que preocuparlas lo había vuelto casi loco. No se arrepentía por él, en su cuerpo sólo quedaría una cicatriz, pero sí se arrepentía por las lágrimas que ellas habían derramado, por haberlas asustado tanto, por haberle mostrado una escena tan dramática a Rin… Pero ahora las cosas estaban mejor, ellas seguían cuidándolo demasiado pero lo peor había pasado, sólo quedaba recuperarse y compensarlas de alguna forma por todo lo que las había hecho pasar.
Además no los habían descubierto. Hubiese jurado que su madre los habría encontrado en miles de ocasiones en el hospital pero la suerte estaba a su favor; muchas veces gracias a Miku y muchas otras gracias a la casualidad. Ni una enfermera los había visto y lo más importante era que su secreto seguía a salvo. Se había cuestionado muchas veces hasta cuándo podrían mantenerlo y qué pasaría cuando su madre se enterara de ello. Pero no pensaba volver atrás, todo se mantenía en un extraño equilibrio.
Rin volvió envuelta en un toallón de baño, aún con el cuerpo mojado tarareando alguna canción compuesta por él.
-Rin…-empezó a quejarse recostado en la cama-¿por qué no te has cambiado todavía? Vas a resfriarte… Además ni te has secado y llevas el pelo mojado y… -ella lo ignoró completamente mientras seguía tarareando y se sentaba en el borde de la cama- Rin –insistió-. Además aquí no tienes tu ropa, ve a tu habitación a…
-¿… A? –levantó una ceja sonrojándose un poco pero sin apartar su vista de la suya mientras llevaba una mano al pequeño nudo que había hecho en el toallón para desatarlo. Él adivinó el movimiento a tiempo para cerrar los ojos y apartar el rostro.
-¡Rin!-protestó entre indignado, sorprendido y agitado- ¿Qué demonios haces? Ve a cambiarte a tu cuarto… -ella chasqueó la lengua ofendida.
-Estás comportándote de forma totalmente ridícula ¿sabes? –se quitó el toallón sin moverse de allí y se secó el cabello y los brazos donde había goteado el agua.
-¿Ridículo yo? Por favor, no empecemos a discutir esto de nuevo… -se había tapado el rostro con una mano también.
-¿Por qué no? –siguió ofendida mientras se levantaba de la cama y buscaba uno de los bóxers de su hermano y una camiseta que le quedaba larga- No entiendo cuál es el problema, Len… -volvió a sentarse en la cama mientras se cambiaba con su ropa- Quiero decir… -se ruborizó- A mi no me molesta que me veas así…
-No se trata de eso, Rin…-suspiró sintiéndola cambiarse- Es algo como…
-¿"no es lo correcto"?-lo imitó-Len, creo que a nosotros ya no nos importa lo "correcto" o lo "incorrecto" –bufó y llevó una mano a la que él tenía en su rostro inclinándose un poco sobre su pecho-Ya terminé…
Él dudó antes de apartar su mano y mirarla, al encontrarse aquel atuendo frunció el ceño. La camiseta le quedaba algo ajustada y el bóxer simulaba un short… pero era su ropa y verla a ella vestida así lo hacía reaccionar un poco, a su pesar.
-Rin…-volvió a decir en tono de queja y ella puso los ojos en blanco. Él desvió la mirada y se cruzó de brazos-No se trata de eso tampoco. Es como si… emm… No quiero hacer esto…
-¿No quieres hacer qué?-inquirió ofendiéndose más, no podía seguir su hilo de pensamiento.
-No quiero forzar las cosas… Yo… -era difícil hablar como todo un caballero cuando él no lo había sido con la mayoría de las mujeres con las que había estado y menos aún en la situación extraña en la que estaban-No está bien que te vea así y tampoco está bien que quieras que te vea así es como si…
-¿A quién le importa? –lo observó a los ojos molesta y algo sonrojada-Me has estado evitando y quiero saber por qué, Len… Has estado evitando miles de cosas, como si quisieses cuidarme de… de ti mismo…-suspiró y se inclinó sobre él sosteniéndole la mirada-No quiero que me sobreprotejas…-lo besó con suavidad, lentamente intentando transmitirle que no era una niña pequeña, que todo estaba bien así.
Él no pudo evitar responder al gesto, tenía muy poco de inocente aquello. Era cierto que estaba esquivándola en miles de ocasiones. Cuando las cosas se intensificaban demasiado, cuando sentía que perdía sólo un poco el control de sus propios actos buscaba una buena excusa para detenerse. No había sido fácil mantener firme esa barrera entre lo "decente" y lo "incorrecto". Poniéndose en su lugar era sencillo descubrir el por qué.
No era falta de experiencia o temor al hecho mismo sino algo muy diferente. Él se sentía una persona horrible, sentía que estaba pervirtiendo a su hermana. Ir más allá de la barrera inamovible que había impuesto significaba caer sin retorno, no quería hacerle eso a Rin, tener la responsabilidad encima. Acabar con toda su pureza también era otro de sus problemas. Era su primera vez y eso contrastaba con su larga lista negra. Era un notable claro oscuro y no quería llevarla de ese lado. Seguía con el dilema en su cabeza de que siendo su hermano no tenía los derechos sobre ella que tendría un hombre normal. Incluso antes del accidente, intentaba tratarla como si fuese a romperse, con toda la dulce inocencia que era capaz, pero eso no quería decir que su cuerpo o sus instintos se hubiesen vuelto en su contra más de una vez, en todas las ocasiones se había reprimido porque conocía muy bien sus límites. Allí estaba la barrera inquebrantable.
Rin aprovechó la situación al máximo, buscando dejarle en claro de qué era capaz. Se acomodó mejor sobre él, con cuidado de no tocar su herida en ningún momento y profundizó el beso, instándolo a tomar cierto control. Él se estaba dejando arrastrar lentamente, pasando una mano por su cintura por debajo de la camiseta y logrando apoderarse de sus labios de forma dominante, dejando un poco la delicadeza y la inocencia de lado. Llevó una mano a su nuca, entrelazando sus dedos con su cabello. Rin llegó a su límite al pasar unos minutos, teniendo que separarse de su experimentado hermano para recobrar el aliento que le estaba robando, respirando agitada cerca de su oído.
-Len…-se ruborizó por completo y no bastó más para que él se diera cuenta de lo que estaba pasando. Dejó caer la mano que tenía en su nuca y aparto un poco el rostro concentrándose en las puertas del armario.
-Rin, ve a secarte el cabello, vas a enfermarte y…
-Deja de evitarme, Len- buscó su mirada-. Deja de ponerme excusas ¿Qué es lo que sucede? ¿Soy demasiado torpe e inexperta para ti? –lo miró molesta y él se preguntó mentalmente si estaba hablando en serio- ¿Crees que seré tan mala? ¿No logro hacer que lo desees ni un poquito? ¡Dímelo! –exigió ofendida ante la sonrisa que se estaba formando en sus labios.
-Rin…-intentó contener la risa y llevó una mano a su mejilla acariciándola con suavidad-Eres tonta…-la besó suavemente, apenas apoyando sus labios sobre los de ella.
-¿De qué hablas? –se sonrojó un poco.
-Estás totalmente equivocada… -ella siguió exigiendo una respuesta más clara con la mirada-Quiero decir que… Yo no quiero hacerte esto… No soy el indicado para ser tu primera vez… -Rin se ruborizó por completo al oír sus palabras y escondió el rostro en su hombro, recostándose con cuidado sobre él.
-… Si no eres tu… ¿Quién lo es? A mí no me importa qué hiciste antes o lo que sea… Yo…-besó tímidamente su cuello-Len…-habló muy bajo, casi en silencio- yo quiero que seas tú… El primero y el único…-al oírla lo recorrió un escalofrío, con esas palabras acababa de destrozar todo lo que lo había llevado a imponer una barrera entre ellos. Se tensó un poco, intentando reprimirse por completo.
-Entiendo…-la llevó a girar su rostro a él, verla tan avergonzada lo hizo sonreír con dulzura, la besó despacio y con mucho cuidado, como si se tratara de algo frágil-Pero no ahora, princesa ¿Sí? Cuando me recupere del todo…
Ella lo besó con cierta torpeza para que dejara de verla a los ojos y la avergonzara aún más, si él decía eso era cierto y se lo estaba prometiendo. Len respondió el beso con una sonrisa, ella era la persona más linda del mundo, estaba dejándose llevar de nuevo.
-¡Estoy en…!-Rin pegó un salto cayendo al suelo al oír la voz y Len se tensó por completo en la cama-¿Rin? ¿Len? Ah… creí que… ah… Lo siento vi cualquier cosa… No importa ¡Hola, primos! ¿No van a saludarme?-En el umbral de la habitación estaba de pie una joven esbelta de largo cabello rubio sonriendo y mostrando unos relucientes dientes perfectos. Vestía un top y una falda corta de jean, tenía una valija y una guitarra eléctrica al hombro-¿Me extrañaron tanto que tienen esa cara?
-…Lily…-se quedaron atónitos los dos con el pulso acelerado.

5 de diciembre de 2012

Adolescence Rin x Len OVA II parte 3

Al fin después de tanto tiempo terminé con esta parte de la historia. siento mucho la demora, no estaba muy inspirada ni tenía mucho tiempo, realmente lo siento. espero que lo disfruten :D

-¡¿A dónde lo llevan?! ¡¿Qué sucede?!–perseguía a la camilla donde habían colocado a su hermano, cinco médicos se gritaban instrucciones entre ellos de forma alarmante. Algunos la empujaban al pasar mientras llevaban velozmente la camilla por un pasillo.
-¡Rin! ¡Basta! –Gakupo la tomó por los hombros y la retuvo, ella no quería escucharlo, no quería dejar que se llevaran a su hermano-Nosotros sólo somos un estorbo para ellos, déjalos trabajar.
No tenía fuerzas para seguir luchando, vio el rostro intranquilo de Len inconsciente en la camilla rodeado de enfermeros que lo entraron en una sala. Incluso las mantas blancas estaban manchadas con sangre. Quebró nuevamente en llanto y se apoyó en los hombros de Gakupo, este acarició su cabello.
-Sólo nos queda esperar-a pesar de que su voz era inmutable se notaba una leve tensión de fondo.


Entró corriendo en la sala de espera, había una hilera de bancos contra la pared de un estrecho pasillo que conducía a la entrada de terapia intensiva. El sonido de sus zapatos contra el suelo blanco hacía un gran estruendo en la callada sala, el chico alto pelimorado se giró al oírlo. Respiraba agitadamente buscando algo con la mirada. Encontró a su hija sentada en una de las sillas abrazando sus rodillas y ocultando el rostro sobre ellas. Luka estaba sentada a su lado y pasaba un brazo sobre su espalda, hacía tiempo que había desistido en consolarla. La chica levantó la vista con el sonido y su madre pudo ver los ojos rojos y las lágrimas humedeciendo su rostro.
-¡Rin! –se acercó a ella pero esta volvió a ocultar el rostro sollozando. Meiko acarició su cabello sin obtener respuesta.
-Meiko-sensei –el pelimorado colocó una mano en su hombro.
-¿Qué sucedió, Kamui? Necesito que alguien me lo explique-su tono de voz comenzaba a alcanzar la histeria.
-Len.. Él… -No sabía cómo explicarle de forma sutil la situación.
Un médico salió de la sala y los observó estudiando quién era el más apto para hablar. Meiko se acercó rápidamente con la desesperación marcando su rostro.
-¿Es usted la madre?-ella asintió casi sin poder respirar-Él ya no está corriendo peligro… Tuvo mucha suerte, igualmente todavía falta que se siga tratando, la situación sigue siendo grave, el corte es profundo y ha alcanzado el hígado. Lo vamos a trasladar a otra sala para dejar libre esta… Necesito que me acompañe para llenar unos papeles.
-… Sí…-se encontraba mucho más aliviada que antes, su alma volvía a su cuerpo.


-Kamui… Ya son pasadas las cuatro… Ve a tu casa a descansar, te llamaré cuando tengamos más novedades… -el pelimorado le tendió una lata de refresco a la mujer que se encontraba sentada en una nueva sala de espera con Rin recostada sobre su regazo durmiendo intranquilamente.
-Gracias pero prefiero quedarme hasta quedarme tranquilo –abrió su propio refresco y se apoyó contra la pared.
-¿Megurine Luka..?-inquirió observando al joven.
-Me ha llamado, ya llegó a casa-se cruzó de brazos-. Lo siento, Meiko-sensei, esto es mi culpa… Debí acompañarlos hasta el tren
-¿De qué hablas? –lo observó fijamente-Tu no has hecho nada, debo agradecerte que estuvieras allí, de no ser por ti no creo que Len hubiese podido llegar aquí… Gracias…
-No debe agradecerme por…-lo interrumpió un alarido proveniente de la joven durmiendo. Ella se levantó sin comprender dónde se encontraba.
-¡¿Len?!-aún permanecía en su mente la esencia de la pesadilla.
-Rin, tranquila-la estrechó su madre contra su pecho-. Él estará bien…-la chica volvió a sollozar recordando dónde estaba. Ella sí sentía culpa, una culpa terrible sumada al miedo de no volverlo a ver.
Un médico se acercó a ellos que se pusieron de pie de inmediato.
-Estamos atendiendo a su hijo-se dirigió a su madre y miró a la joven-. Según lo que usted ha completado entendemos que ella es su hermana gemela, ¿verdad?-ella asintió-Necesitamos hacer algunas transfusiones de sangre, si no hay ningún problema sería mucho más rápido y correríamos menos riesgos si la donante es su hermana…
-¡Sí!-se acercó desesperada-Lo que sea…


El sonido de algunos aparatos mecánicos… Un par de pasos y alguien corriendo algo, sonaba como una cortina y debía serlo porque el aumento de luz se sintió a través de sus párpados cerrados. Entreabrió los ojos y pestañeó varias veces confundido con tanta luz. Las paredes blancas, el techo blanco… Movió un poco el rostro y encontró la ventana por la que entraba la luz y al lado de ella la responsable de que ahora estuviese abierta. Podía reconocer ese cabello en cualquier parte.
-¿Miku?-su voz sonaba rara y descubrió que tenía sed, mucha sed.
La aludida se giró al oír el débil llamado y lo observó con los ojos muy abiertos y una enorme sonrisa.
-¡Len!-se tapó los labios luego de haber gritado y siguió en susurros- ¡Has despertado!-se acercó a la camilla.
-¿Qué? ¿Dónde estoy? ¿Dónde está Rin? –sus últimos recuerdos se confundían- ¿Cuánto dormí?
La joven sonrió con ternura y apartó el cabello de su frente en una suave caricia.
-Estás en el hospital, Len, estuviste 48 horas durmiendo, creo que fue por los medicamentos-suspiró y lo golpeó muy suavemente en la frente-. Eres un idiota-le reprochó- ¡Nos tenías preocupados!-se apartó un poco y le señaló a Rin durmiendo en el sofá de la pequeña habitación donde lo habían dejado descansando.
Él se relajó un poco al verla e intentó recostarse un poco en la camilla pero la joven lo retuvo acostado.
-No te muevas demasiado… La herida en el abdomen es grave, Len…-suplicó con la mirada.
-Bien… -se quedó quieto para no preocuparla-¿Qué sucedió? ¿Qué hora es?-ella suspiró.
-Según lo que me dijo Gakupo, te trajeron al hospital luego de que te atacaran… Tienes que ser imbécil yendo a buscar pelea-se cruzó de brazos-. Me han dicho que tienes un corte severo en el abdomen, has necesitado intervención porque llegó a algún órgano y también transfusiones por la cantidad de sangre que has perdido… -lo observó preocupada y él esbozó una media sonrisa para tranquilizarla.
-Pero estoy aquí, no pongas esa cara… -ella se secó una lagrima- Miku…
-Simplemente estaba preocupada ¿Sí? Ya sé que estás bien pero no nos hagas esto de nuevo…-tomó aire recomponiéndose-Rin se ha quedado toda la noche despierta, hacía dos días que no podía dormir… La encontré en el suelo esta mañana y la llevé al sillón… Las enfermeras no lograban hacerla salir…
-…-maldijo para sus adentros, eso no debía estar pasando intentó incorporarse de nuevo pero las vendas le hicieron notar lo que le habían advertido, aún hacía efecto el sedante porque no sentía dolor pero podía tener una idea de qué pasaría cuando los medicamentos no lo afectaran.
-¡Quieto!-exigió la chica y él obedeció aunque ahora tenía la mirada turbia por la preocupación por su hermana.
-Rin no ha ido al instituto en estos dos días-supo que debía cambiar de tema al ver su mirada-, yo he cancelado mis entrevistas hoy, sí que eres un problema ¿no? –se sentó en la camilla- Tu madre no ha podido faltar nuevamente al trabajo, dijo que intentaría volver lo más pronto posible… Gakupo ha faltado ayer pero se convenció de que estarías bien y que él no lograría nada viéndote así, bella durmiente…-él no rió ante el chiste y ella volvió a suspirar- Len, ya, ella está bien, sólo se ha preocupado de más…
-…  Fue mi culpa… Por dejarla sola…
-¡Oh por favor! –lo interrumpió indignada- Eres tu el que está hospitalizado y te sigues echando la culpa de todo ¡Eres el colmo!
-Miku, pero yo…-su hermana en el sillón se removió un poco con el ruido y ambos la observaron atentos. Se refregó los ojos  y se sentó pestañeando confundida miró hacia la camilla.
-¿Miku qué…? –se levantó de inmediato- ¡Len! ¡Oh por Dios, Len!
La peliverde sonrió y suspiró levantándose de la camilla y haciéndose a un lado.
-Hola, princesa…-le sonrió con ternura allí acostado y su hermana se le llenaron los ojos de lágrimas.
-Iré por algo de desayunar-se despidió Miku saliendo disimuladamente por la puerta.
-Rin… -recordó que no podía moverse demasiado y maldijo- No llores…
-¡Idiota!-se acercó a él y tomó su mano con fuerza.
-El más idiota, sí…-le sonrió y acarició su rostro con la mano libre-Lo siento mucho, yo no quería preocuparte tanto…-lo interrumpió una sonora bofetada que lo dejó realmente sorprendido.
-¡Creí que no iba a volverte a ver! ¡No debiste seguirlo! ¡Yo no quería el maldito collar si eso significaba hacerte este daño! ¡¿Qué hubiese hecho sin ti?! –apoyó su frente en la de él- Lo siento tanto… Todo esto es mi culpa, quise detenerte pero no pude y tampoco llegué a tiempo y…-no pudo seguir hablando porque él la besaba con ternura y suavidad. Secó sus lágrimas con el dedo pulgar acariciando sus mejillas y le dedicó una sonrisa cálida.
-Shh…-volvió a dejar un delicado beso en sus labios- Olvidémonos ambos de lo que sucedió ¿sí? Estoy bien, estaré bien y no me iré a ningún lado, me quedaré aquí contigo siempre porque te amo. Por favor ya no te preocupes más por mi, ya estoy aquí…-la observó fijamente a los ojos buscando su confianza.
-…-algunas lágrimas de nueva tranquilidad mojaron el rostro de su hermano-Sí…-se inclinó un poco para besarlo nuevamente mucho más relajada al oír sus palabras. Era cierto, él estaba con ella y ella tampoco iba a dejarlo, aunque le pidiese que no se preocupase no podía evitarlo porque también lo amaba de igual manera.

14 de mayo de 2012

Adolescence Rin x Len Ova 2 (parte 2)





-Nosotros nos vamos por allá-sonrió Rin haciendo una pequeña reverencia- ¡Buenas noches!
-Nos vemos-Len saludó con la mano a ambos y se alejaron caminando a la parada del tren.
-No estuvo tan mal ¿Verdad?
La calle estaba casi desierta y ellos parecían los únicos allí. Él tomó su mano y la besó tiernamente.
-Quizá no-la miró a los ojos. Ella se sonrojó y lo apartó.
-Estamos en la calle, Len, no…
-No hay nadie, tranquila-la volvió a besar más intensamente.
-No seas bobo-se separó de sus brazos-vamos a perder el último tren si no nos apuramos…

-Todavía faltan unos minutos para que llegue…  Por lo menos yo sí me sé los horarios del tren -Rió y se alejó de su rostro pero no soltó su mano.
Frente al andén había un pequeño almacén 24hs.
-¿Tienes sed, Rin? Iré por unos refrescos, adelántate si quieres-ella asintió sonriendo- Quieres saborizada de Naranja ¿Verdad?
-Sabes que sí-se alejó caminando hacia el andén. Él ingresó al local y se perdió dentro buscando las heladeras.
Rin sonría de oreja a oreja , la noche había sido increíble después de todo, el karaoke había sido de lo más divertido ya que todos sabían cantar pero no tanto bailar o imitar a algún cantante, también habían hecho juegos con trampas y castigos, nunca había imaginado que Luka fuese una persona tan simpática ya que siempre tenía un aura de respeto a su alrededor. Pensando en todo lo que acababa de pasar, además de la mejora de humor de Len, se sentó en uno de los bancos a esperarlo; balanceaba los pies silbando muy por lo bajo hasta que se percató de la presencia de otra persona sentada a su lado. Se preguntó en qué momento había llegado aquel hombre abrigado con largo tapado gris gastado y por qué la estaba mirando de forma tan extraña.
-¿Tienes la hora? ¿Sabes cuándo viene el último tren? –se lo oía nervioso, pero en el momento que hizo la pregunta Rin se tranquilizó y bajó la vista para ver su reloj de muñeca.
-Todavía no llegó el último tren, debería llegar en cualquier momento de todas… -el hombre tapaba sus labios con una mano y con la otra colocaba una navaja en su cuello dejando estupefacta a la joven.
-Escucha niña, te quedas calmada ¿Me escuchaste? Esto puede ser muy rápido si no me haces caso ¿Entiendes de lo que hablo? –presionó levemente la navaja sobre su piel blanca casi por abrirla pero la alejó a tiempo. Con esa misma mano bajó el cierre de su campera de modal y tomó el colgante de oro entre sus manos- Me lo voy a quedar de recuerdo-tiró de él pero ella se resistió y con todas las fuerzas que fue capaz lo apartó a la vez que mordía su mano. Apenas logró dar un paso sin que el hombre la tomara de su ropa y la retuviera.

-Rin, no tenían de naranja tuve que traer de melón, espero que… -se quedó helado al ver la escena frente a sus ojos y la bolsa con las bebidas que acababa de adquirir cayeron al suelo sonoramente.
El hombre que sostenía a su hermana del cabello y peleaba con ella para quitar su campera y meter mano debajo de su camisa se detuvo en seco y observó al chico. Por su cuerpo corría una descarga grotesca de adrenalina causada por la ira, reflejada en sus ojos. Su hermana había logrado soltarse con la distracción. Corrió hacia ellos interponiéndose entre Rin y el atacante. Este frunció el seño y salió a toda velocidad en dirección opuesta, un destello dorado le indicó que llevaba consigo el colgante de su gemela.
-¡Quédate aquí, maldito bastardo! –Len lo siguió demostrando ser más rápido que él.
-¡¡LEEN!! – “necesita ayuda, lo va a…” Rin en medio de la desesperación se lanzó a  correr en dirección opuesta, en busca de ayuda. Sabía que en la cuadra anterior Luka y Gakupo estaban tomando un helado en el parque. Nunca en una clase de atletismo había logrado correr tan rápido como aquella noche. ¿Podía ser que nadie estuviera caminando en esa calle?
-¿Rin? ¿Qué sucede?-Oyó a Gakupo unos metros atrás suyo. Estaban ocultos por un cartel- Dime qué sucede, Rin-insistió al ver su rostro marcado por el miedo y unas pequeñas lágrimas al borde de sus ojos.
-¡Estación, Len, ayuda! –fue lo único que atinó a decir entre bocanadas de aire. En una milésima de segundo se cruzaron las miradas de los tres y Gakupo comenzó la carrera hacia la estación seguido por la rubia y en último lugar Luka que ya estaba marcando el número de emergencias.
Fue doblar a la esquina para llegar a ver el andén y observar cómo en medio de una confusa disputa Len caía de rodillas al piso de espaldas a ellos. Gakupo contuvo la respiración pero corrió aún más rápido, como si fuese posible hacerlo, Rin lo imitó pero se detuvo en seco cuando estuvo lo suficientemente cerca para ver lo que Gakupo sí había percibido en la distancia.
El andén se llenaba lentamente de sangre, al igual que la remera blanca de Len. Lentamente se teñían de rojo y el chico dejó de poder mantenerse. Gakupo con el rostro siempre impertérrito lo sostuvo para que no cayera a las vías del tren y lo recostó boca arriba quitando cuidadosamente la navaja de su estómago.
-Oh Por Dios –Luka que acababa de entender lo que sucedía se quedó sin aire, tardó unos segundos en reaccionar y responder al teléfono nuevamente con voz monótona-Sí, es urgente, por favor.
Todo lo que sucedía a su alrededor sonaba con una especie de eco, eso no estaba pasando. Las lágrimas que empezaron por pequeñas gotas ahora le atoraban la garganta y le dificultaban respirar. No no no no no. No.
-¡¡LEEEEEEEEEEEEN!! –No podía modular más palabras, no supo cómo llegó a su lado si sus piernas no respondían, simplemente ahora estaba a su lado arrodillada en el suelo. Gakupo le decía algo pero no podía escucharlo con claridad. Su hermano aún estaba consciente y sonreía levemente.
-La conseguí-dijo de forma apenas audible mientras levantaba débilmente su mano ensangrentada con la cadena dorada manchada de rojo. Ella tomó su mano con fuerza.
-Len Len, no por favor por favor no-sollozaba entre espasmos. Él cerró los ojos cristalinos sin soltar su mano.
-Rin, tengo que cortar la hemorragia ¡Rin! –la chica estaba sorda para él-¡Luka, sácala de aquí!
-¡No! –la pelirosada la tomó por los hombros tratando de alejarla- Leen… Len…
EL hombre de la tienda se acercó corriendo con un pequeño maletín en mano.
-¿Llamaron a la ambulancia? –les preguntó y Luka asintió con seriedad- Lamento llegar tan tarde… -dijo en voz muy baja.

No sabía si el tiempo pasaba o no, se aferró a la chica mientras miraba la escena, era como si la sangre no se fuera a detener nunca. Sentía que le dolía todo el cuerpo y seguramente estaba gritando pero no oía su voz, no sentía sus piernas, no veía más allá de su hermano sangrando en el andén. Luka la sostenía para que no se cayera e intentaba consolarla o convencerla de que apartase la vista pero estaba casi ciega.  “Si la ambulancia no llega pronto me temo que…” “No podemos moverlo de aquí, podemos empeorar las cosas” “Intenta presionando allí…” Frases sueltas llegaba  a sus oídos y la atemorizaban cada vez más. Los segundos pasaban con demasiada lentitud.
Se oyó la sirena de una ambulancia acercarse.

Neko